Remake Paola Reina: Inspiración y calceta a dos agujas para vestir a Los Gordis
Reconozco que de todas las muñecas que existen hoy en el mercado, "Los Gordis" de Paola Reina son mi absoluta debilidad. Mi idilio con ellos comenzó allá por el año 2018, coincidiendo justo con el momento en que la propia marca sitúa el inicio de "la fiebre de las Gordis".
¿Os acordáis de aquella locura? Había listas de espera interminables para hacerse con determinados modelos. Conseguir a la ansiada "Gordis negrita" o a la "Gordis asiática" se convirtió en una auténtica misión imposible para los amantes de las muñecas. Desde el primer momento en que cayó una en mis manos, supe que tenía que empezar a tejer para ella.
Lo que más me fascina de esta muñeca es su versatilidad: tiene unas facciones y unas proporciones que admiten casi cualquier estilo de ropa. A lo largo de los años he experimentado muchísimo, y hoy quiero echar la vista atrás para enseñaros cómo empezó todo.
Mis inicios: El punto a dos agujas (o la magia de la calceta)
Cuando empecé a crear el guardarropa de mis Gordis, opté por la ropa de punto a dos agujas (una técnica que muchas de vosotras conoceréis tradicionalmente como hacer calceta).
El acabado que se consigue con las dos agujas el tejido es espectacular. Consigue una caída, una textura y un realismo que se adapta al tierno cuerpecito de los Gordis como una segunda piel, ya sea en delicados vestidos con capota, jesusitos calados o abrigados conjuntos de invierno con patucos a juego.
Foto 1: Un clásico de mi colección: vestido que combina canesú de punto bobo en tono coral con falda de tela de flores minis tipo liberty, ideal para resaltar la dulce sonrisa de Blanca.
Foto 2: La delicadeza del punto a dos agujas en este body de tirantes
rosa pastel, rematado con una falda de tul tipo tutú que le da un aire de bailarina irresistible.
El dilema de la artesanía: ¿Por qué no es rentable venderlo en España?
A pesar de lo hermosos que quedan estos diseños, tras muchos años de experiencia he llegado a una conclusión clara: esta técnica no es rentable para la venta al público por encargo en España.
Tejer a dos agujas a una escala tan pequeña exige una cantidad de horas y una precisión milimétrica abismales. Para que el trabajo fuese mínimamente rentable, el precio final de venta tendría que ser muy elevado. Lamentablemente, el consumidor español medio no suele ser propenso a pagar lo que realmente cuesta y vale una prenda tejida a mano con este nivel de minuciosidad.
En el pasado, mi mercado principal estaba fuera. He vendido muchísimas de estas prendas en países como Estados Unidos, Francia o Alemania, donde se valora y se paga esta artesanía sin pestañear. Sin embargo, la realidad actual es otra: la subida drástica de los aranceles y el encarecimiento constante de los gastos de envío internacionales hacen que exportar fuera de España sea cada vez más difícil y restrictivo.
Foto 3: Una de mis debilidades absolutas de Paola Reina. Luce un conjunto de punto texturizado en rosa empolvado, compuesto por una ranita con volantes, patucos y capota calada en contraste.
Foto 4: Detalle en primer plano de lo bien que sientan los tonos tierra a la gordis negrita. El delicado calado de la capota y el remate del volante de la ranita demuestran las horas de paciencia que requiere tejer ropa pequeñita.
Un paseo por mi colección privada: Inspiración para tejer
Por todo esto, las prendas que os muestro hoy forman parte de mi colección personal y ya no están a la venta al público. Son pequeños tesoros que he ido guardando y que reflejan muchas horas de mimo, paciencia y pasión por el hilo.
Aunque ya no los teja por encargo, no quería dejar de compartirlos con vosotras. Los comparto con la ilusión de que os sirvan para coger ideas para vuestros propios proyectos de costura o calceta, para que os inspiréis combinando colores y texturas y, sobre todo, para que os enamoréis (todavía un poquito más) de esta marca tan maravillosa que es Paola Reina.
Foto 5: Para los días más frescos, un jesusito de manga corta tejido en un precioso punto bobo de color chocolate, combinado con una capota clásica en tono crudo.
Foto 6: La magia de los detalles: chaquetitas con manga raglán tejidas de una sola pieza y ranitas rematadas con botones de madera. Pura artesanía a pequeña escala.
Y vosotras, ¿también caísteis en la fiebre de los Gordis? ¿Cuál es vuestra técnica favorita para vestirlos? ¡Os leo en los comentarios!






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